Evangelio del domingo 26 de Febrero 2012

Evangelio del domingo 26 de Febrero 2012

Primer Domingo de Cuaresma

Evangelio de San Marcos 1, 12- 15

Jesús y Satanás en el desierto. Marcos es muy breve en los dos versículos 11y 12.

Después que Jesús es constituido hijo amado en el bautismo recibe su beneplácito del padre por la voz del cielo.

De allí “el espíritu lo impulsó hacia el desierto”. En el desierto Satanás lo puso a prueba durante cuarenta días.

¿A qué va el texto del evangelio de hoy? El desierto es en la Biblia a la vez dos cosas:

a)      lugar de prueba

b)      lugar de encuentro con Dios.

Marcos quiere enfatizar que Jesús también en este breve relato sabe lo que es ser confrontado por el poder malo. A lo largo del evangelio – en todo caso hasta 8,33, se repite la confrontación entre Jesús y Satanás. Pero no como el primer hombre Adán, Jesús no cae en la prueba. El nuevo Adán sigue fiel en la prueba. Este transfondo es verdad tanto para nosotros, tanto para Jesús  mismo en su vocación del enviado de Dios, guiado por el Espíritu de Dios y maestro de nueva humanidad –pero que experimenta en la soledad a quien se opone y pone pruebas, Satanás.

¿En la actualidad de hoy también?

La segunda parte del Evangelio continúa así:

“Después que Juan fue tomado preso…. Jesús continúa y complementa lo de Juan.

Se fue a Galilea”… al norte de su tierra, por el lago, allí empieza Jesús. Es tierra fértil pero es mal visto por los considerados “puros”. Hay mezcla de razas. Hay muchas rutas de comercio. Hay no-judíos. Por eso es mal visto. Hoy también ¿es así? Unos bien considerados – otros y otras no tanto! Allí va Jesús para comenzar su trabajo, su misión. ¿Qué plantea?

  1. “el tiempo se ha cumplido”, el tiempo de Juan, último y gran profeta del Antiguo Testamento, se ha cortado por arresto. Así empieza Jesús en Galilea. Ha dejado el desierto donde fue tentado y ha vencido a Satanás.
  2. “el reino de Dios está cerca”. Dios se acerca en el hombre Jesús. Ofrece como un don, ya no como Juan que ofrecía un juicio, el Reino de Dios. Es el proyecto de Dios que se acerca en el hombre Jesús de Nazaret. Ese proyecto es salvación. Es mejorar la situación total de las personas. Es vida (curaciones, expulsión de demonios, sanación, inclusión, dignidad- no menosprecio). Ya está llegando. Jesús recién está empezando.

La tercera y cuarta palabra tiene que ver con cómo nos involucramos con lo que Dios nos ofrece. ¿Cómo nos lo apropiamos nosotros?

Jesús da respuesta a esa pregunta en dos palabras:

  1. “conviértanse”. Nazcan de nuevo, otro estilo de vida, por la fe en el Reino que Jesús ofrece. No es tanto que nosotros mismos nos cambiamos. Es más bien que nosotros, por la fuerza de Dios nos dejamos cambiar por lo que Jesús nos ofrece como buena nueva de Dios, el reino. Es un proceso. Implica la decisión y cooperación activa de nosotros como hombres, mujeres y jóvenes de Fe.
  2. “crean en el evangelio” Jesús nos propone “la fe”. Acoger. Cambiar. Poner nuestra confianza en el evangelio, la buena noticia del reino. No es una fe en cualquier cosa. Es depositar la confianza en el hecho de que Dios se nos acerca en amor. Como don. Ese regalo de Dios implica para nosotros – aceptarlo así. Dios nos ama, porque El es bueno. De una vez y para siempre, en Galilea, ha venido en Jesús el cambio que conduce de la vieja a la nueva historia, personal y social, integral. Es poner la confianza en eso.

A continuación el texto de hoy presenta la llamada de los primeros discípulos. No voy a entrar en más pormenores. Basta decir—el texto llama hoy también a discípulos y discípulas misioneros que den testimonio del Reino.

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