Paul McAuley, testimonio del Buen Samaritano

Desde la Pastoral Social queremos hacer llegar nuestra solidaridad al hermano Paul McAuley, de nacionalidad británico, tras el intento de expulsión de nuestro país. Pero, al mismo tiempo, todo nuestro agradecimiento sincero por estos veinte años de arduo trabajo en nuestro país. Labor que no le correspondía, por no ser peruano, pero que asumió por amor al prójimo y a la Creación.

En sus primeros diez años en el Perú, Paul McAuley, tomó el cargo de director y logró establecer una educación de calidad en la zona de Zapallal (Puente Piedra) con el primer colegio de la gran zona, Fe y Alegría, cosa que el Estado no había hecho. Luego, su congregación, Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas de La Salle, decide enviarlo a nuestra Amazonía para continuar con su labor educadora, tal y como lo señala su visa de ingreso al Perú: “Con permiso para educar”. Durante este tiempo, el hermano Paul McAuley, se ha dedicado a enseñar a los pueblos nativos los derechos fundamentales de todo ser humano: DERECHO A LA VIDA, que implica el respeto a la creación, respeto por nuestra tierra. Lo cual para muchos se convirtió en una gran falta, merecedor de una expulsión.

Actualmente, es presidente de la Red Ambiental de Loreto (RAL). Esta asociación civil tiene por objetivos vigilar los recursos naturales de la región, defender el medio ambiente y proponer soluciones en favor de la población. Según análisis realizados por esta organización, la Ley Forestal es considerada peligrosa porque facilitará la subasta de los bosques.

Luego de ver el abuso que se quiso cometer contra nuestro hermano Paul McAuley nos preguntamos ¿Enseñar a nuestra gente cuáles son sus derechos es sublevar masas? ¿Por qué hasta el día de hoy, nuestras máximas autoridades buscan por todas las formas que los peruanos sigamos ignorando la realidad de sus malas decisiones? ¿Por qué alertar a nuestros compatriotas sobre la depredación de  nuestra Amazonía y decirles que pueden exigir que no lo hagan se convierte en un delito en nuestro país?

Paul McAuley es un claro ejemplo del Buen Samaritano, siendo extranjero vino a tierras extrañas a educar y ayudar a los más pobres y olvidados sin recibir beneficio alguno. En el Perú existen cientos de hermanos y hermanas extranjeros, que han entregado los mejores años de sus vidas al servicio de nuestra patria queriéndola, muchas veces, más que los propios compatriotas. Dejar sus raíces y entregarse a las nuestras ha hecho de ellos gente con un incalculable valor, dignos de nuestro respeto y admiración pero, sobre todo, de nuestro agradecimiento.  Lamentablemente, estas acciones justas, muchas veces se convierte en obstáculos para la corrupción y para gente que buscan obtener su propio beneficio, olvidándose del bien común.

Podemos afirmar que el arduo trabajo educador de Paul McAuley y muchos otros hermanos compatriotas y no compatriotas comienzan a dar buenos frutos, pues hemos comenzado a exigir nuestros derechos, a hacer sentir nuestro total rechazo frente a la depredación y contaminación de nuestra Selva junto con las leyes que lo respaldan.

Continuemos uniendo fuerzas  y rompamos con la ceguera creada por los poderosos, que durante muchos años, se han encargado de limitar nuestra conciencia nacional y el respeto a toda clase de vida.

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