Evangelio de Navidad

Evangelio de Navidad

NACE EL MESIAS SALVADOR, EL SEÑOR

(Lc. 2, 1-24)

Hasta ahora Lucas se había movido en el mundo judío. Pero Jesús inicia una nueva era, pues El es “la luz para iluminar a las naciones” (2, 32) y el misterio de su presencia y acción está destinado a llegar a todos. De Jerusalén (1, 8), la mirada del evangelista se vuelve a Roma (2, 1-2; Hch 28) para mostrar el significado universal del nacimiento de Jesús.

Una fecha oscura (2, 1-2)

Augusto fue emperador del 30 A.C. hasta el 14 D.C. El censo general tenía una finalidad política y económica: reclutar hombres para el ejército y, en las regiones dominadas por Roma, asegurar el pago de los impuestos y tributos (2, 1).

Nace como pobre (2, 3-7)

Como yo había hecho en otros lugares, Roma debía respetar las costumbres locales: cada uno se alistaba en la ciudad natal (2, 3). José, de la familia de David, va con María hasta Belén, donde había nacido su antepasado David (2, 4-5; Is. 16, 1) Percibimos la intención de Lucas; según el profeta Miqueas, de la pequeña Belén había de venir el Mesías  (Miq 5, 1-3). Hecho significativo: Jesús no nace en Jerusalén, la capital, sino en la pequeña aldea de Belén, en la periferia.

No sabemos cuánto tiempo se quedaron en Belén. Los detalles solamente quieren mostrar la soledad y la pobreza. El hospedaje donde se alojaban los viajeros estaba lleno, y ellos ciertamente prefirieron estar solos en un establo de animales, quizá una gruta. La expresión ”hijo primogénito” no quiere decir que María haya tenido otros hijos, sino que es una referencia a la ley de consagración del hijo primogénito a Dios (Ex. 13, 12; 34, 19). El hecho de que María se ocupe de los primeros cuidados (fajar al niño y acomodarlo en una cuna improvisada) muestra que no había nadie que le ayudara en el parto. En resumen, el nacimiento del Hijo de Dios no sugiere en manera alguna poder y gloria; éstos, como veremos más tarde, estarán siempre vueltos hacia Dios y al servicio de los pobres marginados.

El Mesías Salvador, el Señor (2, 8-14)

El nacimiento de Jesús sin embargo, no pasa desapercibido. El “ángel del Señor” es un modo de hablar de la manifestación del mismo Dios. Se aparece a los pastores, que en esa época eran mal vistos y marginados porque, al ser pobres, no tenían dinero para cumplir todas las exigencias de la Ley. A estos pobres y marginados es anunciada en primer lugar “La buena noticia” (=evangelio) y, a través de ellos, a todo el pueblo (2, 8-10). La noticia que causa “gran alegría” es la que anuncia el comienzo de la era de la salvación. Pero aquí Lucas presenta el contraste de la acción de Dios: la verdadera salvación es anunciada a los pobres y marginados (“para ustedes”). Jesús es el Salvador, porque trae la liberación definitiva; es el Mesías que, por medio del espíritu de Dios, trae el Reino de Justicia que conduce a la paz (, 78-79; Is 11, 1-9); es el Señor, porque vence todos los obstáculos y crea una sociedad e historia nuevas, conforme al proyecto de Dios, que quiere la libertad y la vida para todos.

¿Cómo reconocerán los  pobres a su salvador? La señal (2, 12) indica la pobreza y la soledad y muestra claramente que los pobres lo encontraran dentro de la propia situación en que ellos viven: Dios quiere salvar a todos pero comienza por la periferia por los marginados. La alabanza de los Ángeles (2, 13-14) recuerda la entrada de Jesús a Jerusalén (19, 38) y revela la gran paradoja: en Jesús la gloria del Dios Altísimo desciende hasta los marginados para traer la paz (=plenitud de vida) a estos hombres a quienes El ama (leer Salmo 113).

Los pobres reconocen y agradecen (2, 15-20)

Los pastores van a verificar el acontecimiento; y la prisa muestra cuán urgente es la situación de los pobres (2, 15-16). Confirman el anuncio, cuentan la experiencia, y “todos” se maravillan (2, 17-18). Todos, ¿Quiénes?. Todos aquellos que creerán en la buena noticia dada a los pobres, y  que a su vez es transmitida por ellos a los demás. Lo más importante, sin embargo, es la actitud de María: observar los hechos y meditar sobre ellos para descubrir los caminos de Dios. Esta debe ser la actitud de la comunidad cristiana: observar cómo actúa Dios, descubrir el sentido, y actuar de la misma manera, Sólo así la comunidad podrá, como los pastores, glorificar y alabar a Dios por todo lo que ha visto y oído (2,20).

Preguntas

  1. ¿Por qué Lucas quiere  situar a Jesús dentro de la historia?
  2. ¿Jesús sigue naciendo hoy entre los pobres?
  3. Los primeros destinatarios del evangelio son los pobres y marginados. ¿Por qué?
  4. ¿Qué puede aprender la comunidad de la actitud de María?
  5. ¿Cuál es la diferencia entre la historia construida por los poderosos y la historia construida por los pobres?

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